Instituto Jalisciense de Salud Mental - SALME

Uno a Uno Entre Amigos

Lun, 05/03/2021 - 14:07 -- francisco.villa

 “Uno a Uno Entre Amigos”
 
La pandemia provocó que gobiernos de todas las naciones implementaran medidas estrictas para aplanar la curva de contagio, por ejemplo, el distanciamiento social o confinamiento. Esto provocó que escuelas y oficinas cerraran, de modo que las personas tuvieron que adecuarse a una nueva forma de vida escolar y laboral desde sus casas.
 
En este año de constantes cambios en diversos ámbitos de cada persona, familia y  comunidad; aprendimos que el distanciamiento físico es diferentes a la proximidad emocional, así también logramos entablar diferentes conexiones con los demás miembros de nuestro entorno.
 
Fortalecimos la manera de afrontar la pandemia, atendimos mejor las afectaciones físicas por el COVID-19, y desarrollamos estrategias para disminuir las secuelas en el ámbito afectivo-emocional, a través de empatizar,  comprometernos y apoyarnos entre nosotros mismos.
 
Es claro que rumbo a la adaptación a la nueva normalidad, la pandemia por COVID-19, ha afectado a millones de personas alrededor del mundo, pero no sólo por los contagios, sino por los efectos secundarios que está ocasionando en la salud mental de la población,como la Fatiga Pandémica, un padecimiento relacionado con la ansiedad y la depresión.
 
La OMS explica que la fatiga pandémica es una respuesta natural y esperada a una crisis de salud pública prolongada, sobre todo porque la gravedad y la escala de la contingencia sanitaria ha exigido la implementación de medidas invasivas con impactos sin precedentes en la vida diaria de todos.
 
La fatiga por la pandemia es una sensación muy real de agotamiento a consecuencia del impacto del COVID-19 en nuestras vidas, desde la cuarentena, pasando por la pérdida de empleos, hasta el temor de enfermarse.
 
Este tipo de fatiga provoca comportamientos de descuido y hasta de riesgo, como dejar de usar cubrebocas, asistir a lugares concurridos y dejar de seguir las indicaciones de salud; sin embargo es fundamental desarrollar habilidades de manejo del estrés como la relajación física a través de la respiración diafragmática y el control de nuestras ideas para mantener las medidas de autocuidado.
 
Al entenderla así, advertimos que la fatiga pandémica retroalimenta el riesgo de COVID-19 y variantes, pero también es un factor de riesgo de un trastorno por depresión y/o ansiedad.
 
La depresión es un trastorno mental frecuente, que se caracteriza por la presencia de tristeza, pérdida de interés o placer, sentimientos de culpa o falta de autoestima, trastornos del sueño o del apetito, sensación de cansancio y falta de concentración, estos síntomas tienen que estar presentes por 15 días de manera frecuente.
 
Puede llegar a hacerse crónica o recurrente, y dificultar sensiblemente el desempeño en el trabajo o la escuela y la capacidad para afrontar la vida diaria.
 
Para evitar la depresión, es recomendable realizar tareas programadas, establecer horarios para dormir y despertar, así como de alimentación. Además, actividades lúdicas, ejercicio y mantener el contacto con amigos y familiares a través de diferentes tecnologías.
 
La ansiedad es una reacción ante situaciones de estrés, caracterizada por sentimientos de preocupación y miedo,  es normal sentirse de esta forma y más cuando atravesamos situaciones complicadas. Sin embargo, cuando la angustia y preocupación se vuelven excesivas e interfieren con la vida diaria se pueden convertir en un problema más serio.
 
Aprender a identificar los síntomas:

  • Tener problemas para dormir.
  • No estar comiendo bien.
  • Tener miedo y preocupación gran parte del día.
  • Enojarse fácilmente y más de lo normal.
  • Sentirse  triste.
  • Aumentar el consumo de alcohol y tabaco.
  • Estar alerta todo el tiempo, como si algo malo fuera a pasar.
  • Pensar que cualquier cosa que suceda en el futuro es impredecible y puede llegar a ser fatal.
  • Pensar que no tengo control de lo que me puede pasar.
  • No sentirse con los recursos para afrontar la amenaza.

 
Los siguientes factores pueden incrementar el riesgo de padecer un trastorno de ansiedad:

  • Maltrato físico o psíquico en los primeros años de vida.
  • Tener un problema de salud o una enfermedad grave.
  • Acumulación de estrés.
  • Otros trastornos mentales.
  • Drogas o alcohol.

 
Así mismo hay factores de protección que reducen la probabilidad de presentar riesgos que vulneren nuestra salud mental como:

  • Buen sentido del humor.
  • Buenas habilidades sociales o relaciones de amistad
  • Relaciones estrechas con uno o más miembros de la familia
  • Logros personales valorados socialmente
  • Nivel de inteligencia normal-alto
  • Practica de algún deporte o actividad física
  • Participación en clubes escolares/sociales o en voluntariado
  • Poseer creencias y prácticas religiosas, espiritualidad o valores positivos.

 
Si tu o alguien a quien conoces se encuentran en crisis psicológica llama a la Línea de Atención en Crisis 075, disponible las 24 hrs. los 365 días del año de forma gratuita y atendida por profesionales de la salud mental.

Autor: francisco.villa - Instituto Jalisciense de Salud Mental - SALME
Fecha de actualización: 03/05/2021 - 19:07:40