Instituto Jalisciense de Salud Mental - SALME

RESILIENCIA EN LOS ADOLESCENTES, HABILIDAD PARA ENFRENTAR LA VIDA

Lun, 10/01/2018 - 12:20 -- francisco.villa

Dar y recibir afecto, crear redes de apoyo, fortalecer los vínculos con los otros e identificar qué elementos nos ayudan a superar los problemas y situaciones infortunadas nos convierte en personas resilientes, es decir, seres humanos con capacidad para actuar de manera positiva ante las adversidades, destacó María Isabel Martínez Torres, profesora de la Facultad de Psicología de la UNAM.
 
La resiliencia, explicó, es la habilidad emocional, cognitiva y sociocultural para reconocer, enfrentar y transformar constructivamente situaciones que causan daño o sufrimiento, o amenazan el desarrollo personal.
 
Inicialmente se pensó que se nacía siendo resiliente, pero después se observó que hay quienes poseen esta capacidad, y otros no. Entonces, se descubrió que pueden aprenderse ciertas actitudes o maneras de enfrentar positivamente los contratiempos.
 

Características

Algunos autores plantean que una forma de mitigar el riesgo frente a situaciones hostiles es enseñar habilidades para la vida como la comunicación asertiva, la cooperación o la resolución no violenta de conflictos, refirió.
 
Construir resiliencia se ha planteado como una forma de dar afecto y apoyo, pues desarrollar la capacidad de relacionarse es importante para tener vínculos más cercanos con los demás. “El acompañamiento de personas significativas nos ayuda a enfrentar momentos desfavorables y, al mismo tiempo, nos ofrece la posibilidad de apoyar a otros”, precisó la especialista.
 

Otras particularidades

Alguien resiliente se caracteriza por ser introspectivo, independiente y por mantener cierta distancia emocional con los problemas. Asimismo, tiene iniciativa para emprender proyectos o involucrarse en actividades nuevas.
 
“El humor es otro aspecto significativo, pues la parte cómica frente a una tragedia o adversidad disminuye de alguna manera el peso de las dificultades”, indicó.
 
También es fundamental la capacidad creativa para buscar opciones; además, la autoestima es esencial, “debemos ser capaces de valorarnos y sentir que merecemos estar bien, aun en situaciones complicadas, es decir, sentirnos seguros de poder afrontar la adversidad, reconociéndonos en el derecho de estar bien”…”el humor es otro aspecto importante, pues la parte cómica frente a una tragedia o adversidad disminuye de alguna manera el pero de los problemas”.
 
Igualmente, hay que tener autoconocimiento, “saber quién eres, con qué cuentas para construir redes afectivas, para ser escuchado y escuchar de manera comprensiva. Ante circunstancias contrarias necesitamos respetar las diferencias, porque alguien que no piensa igual a nosotros puede aportarnos aspectos que no alcanzamos a vislumbrar”, sostuvo.
 
La resiliencia puede desarrollarse a cualquier edad y varía de una persona a otra. Nunca es absoluta y es diferente de acuerdo con cada etapa de la vida. Por ejemplo, un niño y un adulto ven distinto el mismo problema y sus pensamientos y redes de apoyo no son iguales, comentó. No obstante, se podría afirmar que las habilidades y capacidades de cada quien están ligadas a su propio desarrollo.
 
Así, para construirla es recomendable tratar de identificar cómo reaccionamos ante ciertas circunstancias y qué nos ha ayudado a salir positivamente, reconociendo las actitudes y conductas idóneas, aprendiendo del pasado para vivir bien el presente y encarar mejor y con más herramientas el futuro.
 

10 consejos para desarrollar la resiliencia, propuestos por el Centro de apoyo de la Sociedad Norteamericana de Psicología.

¿Cuáles son algunos consejos que pueden ayudarte a aprender a desarrollar la resiliencia? A medida que uses estos consejos, ten en cuenta que cada persona recorrerá la senda hacia la resiliencia de manera diferente, lo que funciona para ti puede no funcionar para tus amigos.
 

1.       Reúnete

Habla con tus amigos e incluso con tus padres. Entiende que tus padres pueden tener más experiencia en la vida que tú, incluso si parece que nunca fueron jóvenes. Pueden temer por ti si estás atravesando momentos realmente difíciles y puede costarles más que a ti hablar sobre el tema. No temas expresar tu opinión, incluso si tus padres o amigos tienen un punto de vista opuesto. Formula preguntas y escucha las respuestas. Intégrate a tu comunidad, ya sea como parte de un grupo de la iglesia o de un grupo de colegio secundario.
 

2.       Tómate un respiro

Cuando algo malo sucede en tu vida, el estrés de lo que estás atravesando puede agudizar las tensiones cotidianas. Tus emociones pueden de por sí estar alteradas debido a las hormonas y los cambios físicos. La incertidumbre durante una tragedia o trauma puede hacer que estos cambios parezcan más extremos. Prepárate para esto y sé menos exigente contigo y con tus amigos.
 

3.       Crea una zona de tranquilidad

Haz de tu habitación o departamento una "zona de tranquilidad". Esto no significa que nadie pueda entrar sino que el hogar debe ser un refugio libre de estrés y ansiedad. Sin embargo, entiende que tus padres y hermanos pueden tener sus propias tensiones si algo grave acaba de suceder en tu vida y pueden desear compartir contigo más tiempo de lo habitual.
 

4.       Sigue las rutinas que te has fijado.

Pasar tiempo en las instalaciones del colegio secundario o la universidad significa tener más opciones; por lo tanto, deja que el hogar sea tu constante. En períodos de mucho estrés, planifica una rutina y cúmplela. Puedes estar haciendo toda clase de cosas nuevas, pero no olvides las rutinas que te hacen sentir bien, ya sea las cosas que haces antes de clase, salir a almorzar o sostener una conversación telefónica con un amigo por las noches.
 

5.       Cuídate

Asegúrate de cuidarte física, mental y espiritualmente. También asegúrate de dormir. Si no lo haces, puedes estar más malhumorado y nervioso en un momento en que necesitas estar animado. Muchas cosas suceden a nuestro alrededor y te va resultar difícil enfrentarlas si estás muerto de sueño. 
 

6.       Toma el control

Incluso en medio de la tragedia, puedes avanzar hacia tus metas dando un paso pequeño a la vez. Durante un momento realmente difícil, es posible que nada más que levantarte e ir a la escuela sea todo lo que puedas hacer, pero aun lograr esto puede ayudar. Los malos momentos nos hacen sentir fuera de control, recupera parte de ese control tomando una acción decisiva.
 

7.       Exprésate

La tragedia puede provocar una serie de emociones conflictivas, pero a veces, es simplemente muy difícil hablar con alguien sobre lo que sientes. Si hablar no funciona, haz algo más para captar tus emociones como comenzar a escribir un diario o recurrir al arte como medio de expresión.
 

8.       Ayuda a otros

Nada libera más tu mente de los problemas que resolver los problemas de otros. Procura ofrecer tus servicios como voluntario en tu comunidad o en tu escuela, limpia la casa o departamento o ayuda a un amigo con sus tareas.
 

9.       Pon las cosas en perspectiva

Lo mismo que a ti te estresa puede ser de lo que todos están hablando ahora; pero a la larga, las cosas cambian y los malos momentos terminan. Si te preocupa pensar si estás preparado para superarlo, recuerda un momento en el que hayas enfrentado tus temores, ya sea cuando invitaste a salir a alguien o solicitaste un empleo. Aprende algunas técnicas de relajación, ya sea pensar en una canción en especial durante los momentos de estrés o respirar profundamente para calmarte. Piensa en las cosas importantes que han seguido igual, aun cuando el mundo externo está cambiando. Cuando hables sobre malos momentos, asegúrate de hablar también de los buenos momentos.
 

10.   Desconéctate

Deseas estar informado, incluso puedes tener tareas que requieran que veas las noticias. No obstante, las noticias algunas veces con su enfoque en el aspecto sensacionalista, pueden añadir la sensación de que nada va bien. Intenta limitar la cantidad de noticias que ves, ya sea en televisión, diarios o revistas, o Internet. Ver un reportaje noticioso una vez te informa; pero verlo repetidamente sólo genera más estrés y no aporta ningún otro conocimiento.
 
Puedes aprender la resiliencia. Sin embargo, el solo hecho de aprenderla no significa que no te sentirás estresado ni ansioso. Puede haber momentos en los que no estés feliz, y eso está bien. La resiliencia es un camino y cada persona se tomará su propio tiempo para recorrerlo. Puedes beneficiarte con algunos de los consejos anteriores para desarrollar la resiliencia, mientras que algunos de tus amigos pueden beneficiarse con otros. La resiliencia que aprendes durante muy malos momentos te será útil incluso una vez que éstos hayan terminado y es bueno contar con esta capacidad en todo momento. La resiliencia puede ayudarte a ser una de esas personas que salen a flote o tienen capacidad de recuperación.
 
Fuente:
Leticia Olvera, “GACETA DIGITAL” Universidad Nacional Autónoma de México, UNAM. Dir. Gral. de Com. Soc. 15 de enero de 2018
https://www.apa.org/centrodeapoyo/recuperacion.aspx
 
Para desarrollar la resiliencia:
“TALLERES DE PROMOCIÓN DE RESILIENCIA PARA ADOLESCENTES EN ALTO RIESGO SOCIAL”: https://revistaterapiaocupacional.uchile.cl/index.php/RTO/article/download/76/57/
http://revistarayuela.ednica.org.mx/sites/default/files/5.pdf
http://historico.cpalsj.org/wp-content/uploads/2014/08/10CPM1T2-Medina-2009-Desarrollo-personalidad-y-resilencia.pdf

Autor: francisco.villa - Instituto Jalisciense de Salud Mental - SALME
Fecha de actualización: 01/10/2018 - 17:22:52